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Psicología y Psicoterapia

¿Alguna vez te has sentido culpable por sentirte triste, enfadado o ansioso? En este post, vamos a derribar un mito que a menudo nos persigue: la idea de que hay emociones «buenas» y «malas». En realidad, todas las emociones son valiosas y tienen un propósito en nuestras vidas. Así que, ¿por qué no explorar cómo las emociones, incluso las desagradables, pueden ser tus aliadas?

Cada emoción tiene un propósito, una función. Por ejemplo, la alegría nos conecta con momentos felices, el miedo nos protege de peligros y la tristeza nos ayuda a parar para sanar y aprender. Incluso la ira puede ser una señal de que algo no está bien y necesita ser abordado. Todas estas emociones, tanto las placenteras como las dolorosas, son adaptativas y nos ayudan a navegar por el mundo. Son las que nos señalan las cosas que son peligrosas o desagradables, las que habrá que evitar, y las cosas que son agradables, a las que será posible acercarse.

En lugar de juzgar tus emociones como «buenas» o «malas», tómate un momento para explorar lo que te están diciendo. ¿Qué te está transmitiendo la tristeza? ¿Qué te dice el enfado? Párate a pensar en el porqué de estas emociones, ¿hay algo que tenga que cambiar? ¿o algo que tenga que seguir igual? Aprende de estas emociones y utiliza esa sabiduría para tomar decisiones y crecer como persona.

La próxima vez que sientas emociones que podrías considerar «negativas», recuerda que son parte de tu experiencia humana. Son tus aliadas, no tus enemigas, sin ellas tampoco podrías disfrutar de los momentos más agradables y siempre tienen un propósito. En lugar de evitarlas, compréndelas y úsalas a tu favor, están ahí para ayudarte a evolucionar como persona.

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